martes, 11 de marzo de 2014

Cómo trabajar algunos problemas técnicos del trombón delante de un espejo.

Debemos partir de la base de que gran parte de los problemas en nuestra embocadura se solucionarán con el desarrollo de una buena columna de aire; si no aportamos el aire o la presión suficiente a cada nota, nuestros músculos faciales harán lo que sea necesario con tal de hacer sonar una determinada nota, aunque en realidad pase a ser más un problema que una solución. Los recursos inapropiados más habituales suelen ser el estiramiento de las comisuras, la presión excesiva de la boquilla contra los labios, cerrar excesivamente la mandíbula y consecuentemente el paso del aire entre los labios, etc...


El estudio delante de un espejo puede ayudarnos a solucionar algunos de estos problemas. Ni que decir tiene que no todos los casos son iguales y que no hay una única solución a cada problema. Además, los resultados normalmente se producen a largo plazo, después de estudiar convenientemente todos los días durante una buena temporada.


Los profesores siempre tendemos a decir a los alumnos que no realicen un determinado movimiento inapropiado. Parece sencillo solucionar un problema simplemente intentando evitar determinados movimientos, pero debemos plantearnos dos cuestiones muy importantes:

  • En primer lugar, el alumno no es consciente de esos problemas en su embocadura. Para él, esa es la forma correcta de tocar porque no conoce otra.
  • No podemos solucionar un problema de este tipo simplemente instando a no realizar un determinado gesto inapropiado. Debemos "memorizar" y asimilar un nuevo gesto que sea correcto.

Teniendo en cuenta estas dos cuestiones, un espejo se presenta como un gran aliado. Primero ayudará a obtener una imagen real de lo que está ocurriendo cuando tocamos y después nos permitirá formar una mejor embocadura.

Pongamos un caso práctico: tenemos un alumno que estira las comisuras de los labios cuando intenta tocar las notas más agudas de su registro. Esta acción, que generalmente se realiza inconscientemente,implica una mayor tensión de los labios al estirarlos, por lo que acaba impidiendo una vibración natural y por consiguiente el instrumento deja de sonar. Esta tendencia suele ir asociada a una presión excesiva de la boquilla contra los labios.


Podemos seguir los siguientes pasos para tratar de solucionar este problema:


  • 1- Visualizar en el espejo una posición lo más correcta posible de los labios. Esta posición es la más parecida a la que tenemos cuando no hacemos ningún gesto con la cara. Los labios se colocan como si pronunciásemos la letra "M" (cerrados y sin estirarlos) y la mandíbula está relajada (no cerramos por completo la mandíbula ni tampoco la abrimos en exceso).





  • 2- Mientras mantenemos esta posición, comenzamos a soplar un poco por el centro de los labios. Debemos tener cuidado de no separar excesivamente los labios de los dientes y observar muy bien todo el proceso en el espejo. También nos podemos asegurar de que los dientes no estén cerrados por completo y que dejan pasar el aire sin problema. Recuerda que la mandíbula debe estar relajada.



  • 3- Después de haber memorizado bien todo el proceso anterior, podemos acercarnos la boquilla a los labios como si fuésemos a tocar y hacer exactamente lo mismo, sintiendo el contacto con la boquilla mientras soplamos, pero todavía sin vibrar los labios. Seguimos asegurándonos de mantener la misma posición del comienzo, alejando y acercando la boquilla mientras soplamos.





  • 4- Lo siguiente que vamos a hacer es comenzar a vibrar los labios. La diferencia entre el paso anterior y este, está en juntar los labios para que se produzca la vibración. Es importante sentir que solamente JUNTAMOS los labios; no hay por qué APRETARLOS excesivamente. Lo más importante es mantener un buen chorro de aire mientras juntamos los labios y asegurarnos de que las comisuras de los labios se mantienen lo más parecidas a como estaban en el paso 1. Podemos alternar soplar-vibrar en un único soplido para darnos cuenta de la poca fuerza que hay que hacer para que los labios se pongan a vibrar. En este punto no es demasiado importante la nota que salga; lo importante es fijar la sensación del soplido con una posición relajada y buscar una buena vibración en los labios.



  • 5- Después de practicar todo este proceso, podemos realizar algún ejercicio sencillo con la boquilla intentando afinar bien las notas. La tendencia a estirar las comisuras será más pronunciada cuanto más aguda sea la nota, pero siempre podremos utilizar un espejo y estudiar con calma, organización y con muchísima paciencia.

No hay comentarios: